logo

blog

El bosque de arena

Del miedo le salen al pavo real sus cien ojos. Jorge Oteiza

“El bosque de arena” © J. Bengoetxea 2020

El Muro

“El Muro” © J. Bengoetxea 2020

Puerto Sin Numen

“Puerto Sin Numen” © J. Bengoetxea 2020

Mejor que la roca no espere la bajamar para conocer su sitio en el puerto
Porque el puerto ignora desde antaño cualquier cosa que la roca sepa
La roca flota mas allá de su puerto

Lo numinoso en Puerto Escondido / Bajamar

El suceso

elsuceso

“El suceso” © J. Bengoetxea

No podíamos entender porque nos hallábamos muy lejos, y no podíamos recordar porque viajábamos en la noche de los primeros tiempos, de esas épocas ya desaparecidas, que dejan con dificultades alguna huella… pero ningún recuerdo. “La tierra no parecía la tierra. Nos hemos acostumbrado a verla bajo la imagen encadenada de un monstruo conquistado, pero allí… allí podía vérsela como algo monstruoso y libre. Era algo no terrenal y los hombres eran… No, no se podía decir inhumanos. Era algo peor, sabéis, esa sospecha de que no fueran inhumanos. La idea surgía lentamente en uno. Aullaban, saltaban, se colgaban de las lianas, hacían muecas horribles, pero lo que en verdad producía estremecimiento era la idea de su humanidad, igual que la de uno, la idea del remoto parentesco con aquellos seres salvajes, apasionados y tumultuosos. Feo, ¿no? Sí, era algo bastante feo. Pero si uno era lo suficientemente hombre debía admitir precisamente en su interior una débil traza de respuesta a la terrible franqueza de aquel estruendo, una tibia sospecha de que aquello tenía un sentido en el que uno (uno, tan distante de la noche de los primeros tiempos) podía participar. ¿Por qué no? La mente del hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Alegría, miedo, tristeza, devoción, valor, cólera… ¿Quién podía saberlo?… Pero había una verdad, una verdad desnuda de la capa del tiempo. Dejemos que los estúpidos tiemblen y se estremezcan… El que es hombre sabe y puede mirar aquello sin pestañear. Pero tiene que ser por lo menos tan hombre como los que había en la orilla. Debe confrontar esa verdad con su propia y verdadera esencia”

“El corazón de las tinieblas” Józef Teodor Konrad 

 

De Joseph Conrad (author) – Houghton Library, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36623775

Espero

“espero” © J. Bengoetxea 2020

Desde un tiempo suspendido…

Pablo Neruda / “Los versos del capitán” (captura bajo fotografía)