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“La ventana. La espera”

 

En fotografía el inicio suele ser una búsqueda de la forma. Con el paso del tiempo descubrimos que no es la presencia lo que define una forma, sino lo que queda oculto en ella, “ese vacío inscrito” como decía Jorge Oteiza: la fotografía es esa “cosa” que nos ayuda a aprender a habitar ese vacío inscrito en la forma.

Al inicio, al estar deslumbrados por la forma, la forma simula un instante. Una instantánea quizá…Después, cuando la forma se esconde, aparece una historia.

La realidad permanece siempre velada: sola-mente podemos ser testigos de los pequeños vacíos efímeros que nos revela la forma.
Revelamos aquello que permanece velado solamente cuando aceptamos la incertidumbre de la mirada. Con fortuna…Aprender a mirar mejor es una manera de fotografiar.
Y, en ocasiones, puede ser algo más que eso.

La subversión de la narrativa de la forma es un hallazgo descrito en sus negros, en sus sombras, en el vacío que encierra. En ocasiones, por un instante, una historia acude irremediablemente allí intentando llenarlos, intentando revelarlos…
La fotografía es una acto de rebeldía que busca —fugaz— una revelación efímera.

Así que tras todos estos años de dedicación personal y profesional, solo he logrado aprender que el núcleo —un núcleo duro y también vacío— de cualquier trabajo, de cualquier obra, no habita en lo que un autor pueda ver, sino en “cómo lo mira”. 

En fotografía quizá no exista lo verdadero, pero sí existe lo auténtico.

 

 

• "Una fotografía es un secreto sobre un secreto. Cuanto más dice menos sabes" — Diane Arbus

• “La cámara negra” es la prótesis tecnológica que el ser humano ha sabido adaptar mas eficazmente a sus necesidades psíquicas de asimilación del mundo" — Serge Tisseron

• “El fotógrafo vive el presente de su experiencia como el pasado de un futuro. Esto no es, habrá sido” —Jean-François Chevrier

 

“Playa Larga, 270º Oeste”

 

Proyecto actual / “Postales de un zapatero veneciano”

 

[…] El marinero propone una búsqueda; el artesano da forma a su andar. Antes de fotografiar se rumian las palabras; después de fotografiar las palabras te envuelven.

Pero hay un enorme silencio mientras se hacen fotografías. Ese silencio es el que realmente está preñado de palabras anudadas de otro modo —ahora—, anudadas a otras luces, a otras formas por tanto. Las mismas palabras en realidad.

El zapatero da forma al fantasma del capitán, le desordena sus palabras. Y su ceguera —él quiere aprender a mirar— se apacigua.

La persecución termina donde comienza el viaje. Así, el viaje de las postales alcanza siempre el destino del capitán. Y se produce el encuentro.

Fotografiar es un viaje donde, el final, es señalado por la palabra. Y la persecución termina.

“Todo el resto es silencio” […]