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Playa Velasnegras

“Playa Velasnegras” © J. Bengoetxea

La Estacademares

En más de una ocasión el artesano quiso describirle al lisiado capitán en qué consistía —según sus investigaciones— ese extraño mecanismo de Anticitera  que lograba sostener nubes blancas sobre la línea del horizonte. Insistía en la importancia de mirar de tal manera que, una estaca cualquiera, se interpusiera como columna de la línea. Eso solamente podía hacerse los días despejados con viento del suroeste.

En el momento en el que la declinación de la cerca empujaba hacia arriba el horizonte, siempre aparecía una nube blanca. Solamente unos pocos segundos, pero los necesarios para poder advertir la improbable certeza de que realmente fuese esa la causa…y ninguna otra. 

Concluyó: “el horizonte es un lugar poblado de incertidumbre que es necesario apuntalar siempre con la mirada”

De “Postales de un zapatero veneciano”

Sin final (sin fecha)

“Sin final” (sin fecha) © J.Bengoetxea 

 

Bambú en el río

“Bambú en el río” © J. Bengoetxea 2015

“Postales de un zapatero veneciano”

Pero, ¿quién es el “zapatero veneciano”?

¿…y sus postales? ¿Son auténticas, o todo es una fabulación azarosa?

¿Existe Porto Nascosto? Los cheilopong y los peces voladores ¿…Carapachibey o Calasinmar?

Un sello de lacre encontrado por casualidad en la reforma de un antiguo taller de zapatería veneciano parece acreditar, definitivamente, todos los indicios: un zapatero veneciano de mediados del siglo XIX mantuvo una larga relación postal con el atribulado capitán Ahab. Aquel que Melville construyó en nuestras memorias. 

¡…sí!, una cajón lleno de collotipias —postales de la época— lo atestigua. Y el lacre con el que el zapatero marcaba todos sus envíos, lo acredita.

Stai attento!!

Casi como los obenques de un velero, las historias son líneas que atraviesan la niebla suspendidas en el aire. Pero siempre dibujan a sus pies ramas entrecruzadas con el tronco fuera de la fotografía. Ramas que se tejen mientras las fotografías, casi vivas, se revelan.

Esta historia es una de esas ramas en la niebla que te dejan saltar de una fotografía a otra como en una rayuela, como si jugásemos a la gallina ciega. Encontramos el obenque, el cabo…e inmediatamente es tragado por una ballena blanca y desaparece en medio de la niebla: la ballena del Essex quizá…o aquella del capitán Ahab.

Esta historia comenzó cuando, en la reforma de un antiguo taller aparecieron, por fortuna, unas collotipas —postales de la época en italiano— que un zapatero veneciano enviaba, al parecer, al capitán de un ballenero del siglo XIX.

Si no fuese por el sello de lacre que se encontró en el suelo, sobre una vieja arpillera, sería imposible acreditar su autenticidad. Ahora ha llegado el tiempo de dar a conocer la historia de las “Postales de un zapatero veneciano”

El sello

Entre los diferentes adminículos hallados en el taller del zapatero veneciano, el sello que utilizaban entre el capitán —Ahab— y él para certificar la autenticidad de sus envíos postales.
En el relieve de latón del sello, como no podía ser de otro modo, La Ballena…

Una pieza de enorme valor ya que, hoy, nos sirve aún para “dar fe” de la propia veracidad de su historia…y, consecuentemente, a la obra recuperada en Porto Nascosto.

Amantillo para una botavara sin viento

“Amantillo para una botavara sin viento” © J. Bengoetxea 2009

De los apuntes de proyectos del zapatero veneciano para mejorar la velocidad de crucero del Pequod en las calmas totales cerca de Pitcairn Islands.

Olas desde el cielo

“Olas desde el cielo” © J. Bengoetxea 2018
(De postales de un zapatero veneciano)

[…] Las olas rompían sobre nuestras cabezas. La ballena, ahora, era negra también, como las olas, como su negro espiráculo. Chorros de nubes. Ocurrió el día de las olas negras, el día que las olas caían desde el cielo. […]

Carapachibey

“Carapachibey” © J. Bengoetxea

Cerca de Playa Larga, rumbo 270º W. Era casi de noche. Demasiado cerca del arrecife. Viento en popa cerrada, navegando a orejas de burro. Sin luz en el mástil.

El capitán Ogoño

“El capitán Ogoño” © J. Bengoetxea 2004

Viejos galeones vascos con su branque hundido entre las nubes…no es zozobra la suya, es navegar del revés.

Son historias de la inédita biblioteca de postales —fotografías— que un zapatero veneciano enviaba al capitán del Essex. En realidad están remitidas al capitán Ahab, no a George Pollard, Jr. En todo caso, hay pruebas documentales fehacientes de que llegaron a su destinatario…fuera el uno o el otro.

El Essex naufragó el 20 de noviembre de 1820. Dicen que tres supervivientes alcanzaron isla Henderson (…actualmente atestada de plásticos) y, una semana después, agotaron sus reservas de tabaco, lo que produjo escaramuzas sangrientas mientras iban estrechando sus días.

Y no es cierto el dato de que la fotografía no existía en tiempos del Essex. ¡Otra falacia mas de la historia!