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Encuentro —sin génova— en Bahía Negra.

“Encuentro —sin génova— en Bahía Negra”  © J. Bengoetxea 2019

Las fotografías no son textos. Lejos de esto son solamente “los puntos del texto”, esos silencios cortitos.

Quizá los saltos de párrafo en ocasiones. Un vacío pequeño donde las historias se adhieren y se relatan una y otra vez: sin principio, sin final, siempre renovadas, cambiantes, …una y otra vez. Vacías al fin para poder ser olvidadas.

Cayo de los Huesos. Velas negras

“Cayo de los Huesos. Velas negras”  © J. Bengoetxea 2019

La isla de los lotófagos

“La isla de los lotófagos” © J. Bengoetxea 2019

Diagrama para atravesar fantasmas de ballena: la verga del tangón

“Diagrama para atravesar fantasmas de ballena: la verga del tangón” © J. Bengoetxea 2019

Como con una vieja “verga de telégrafos”, la palabra cruza un fantasma —su silueta— con una fina línea. La forma revela la palabra y el fantasma es atravesado. Los fantasmas anteriores a la palabra habitan una fotografía. ¡Buscan palabras!.

Tal vez aquel “no lugar” de la forma donde la historia se renueva una y otra vez… sin cesar.


“El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas / es ojo porque te ve” 
Machado

¿dónde nacen las olas? Puertoescondido

“¿dónde nacen las olas? Puertoescondido” © J. Bengoetxea 2019

Las olas nacen de un muro cuando hay niebla en Puertoescondido.

 

Está escondido…

“Está escondido…” © J. Bengoetxea 2019

 

La mirada, un “juego de niños” …y un hallazgo

Ayer en el coche, de camino y sorteando un enfado entre los dos, mi hijo (ocho años), para buscar una complicidad que nos acercara
(…sospecho) me dijo:
—“Mira, ahí atrás he visto una cosa que seguro que te interesaría fotografiar…” 

Silencioso, no respondí; me quedé pensando si era solamente un reclamo de atención, o realmente había visto algo que era interesante para él (para mí, según él). Algo en común, quizá, que sirviera para deshacer aquel enfado tonto.

A la vuelta pasamos por el mismo sitio, y esta vez me interrogó con vehemencia, con un convencimiento difícil de desoír:
— Esa es la fotografía, allí arriba está, ¡mira!. Tienes que hacerla, es justo lo que tú haces con las fotos…

—¿Y qué hago yo con las fotos…? le pregunté con sonrisa fruncida, casi socarrona. 

No dudó, me contestaba antes de terminar de hablar, estaba seguro de que había encontrado algo:
— Sí, es muy fácil, si haces esa foto nadie verá un árbol que está solo en una montaña pequeña. En la foto “no se ve el resto”, y quien la vea se preguntará. Se preguntará porque no sabrá qué es y se imaginará cosas. Nosotros sabemos lo que es, pero jugamos a esconderlo en la foto para que se vean otras cosa…y a ver qué ven ellos.
Tú lo haces así…¡bueno, creo que justo haces eso, la verdad! Es como un truco en realidad…y es divertido”

Siguió mirando por la ventanilla. Ya no habló más ni buscó más fotos durante el viaje. Creo que, sencillamente, había zanjado ya el asunto. 

Sí, SENCILLAMENTE! 

Sencillamente relató un hallazgo.

La trama: alta tensión

“La trama: alta tensión” © J. Bengoetxea

Sobre olas negras en mares dormidas

“Sobre olas negras en mares dormidas”  © J. Bengoetxea 2019

(ensayo: despertar a una ola negra)

Paisaje sencillo con rocas y nubes

“Paisaje sencillo con rocas y nubes”  © J. Bengoetxea

La casa oculta

Los fotógrafos nos editamos como “salvajes”, ¡sin piedad! …despiadadamente con nosotros mismos, que es el acto más salvaje que uno pueda imaginar. ¡Y lo hacemos por miedo, siempre por miedo! Miedo a que lo que pulsa y quiere ser mostrado, pueda lograrlo al fin.

Creemos que, si cercenamos nuestros fantasmas, la luz brillará, y no hay luz que ciegue mas que la que ha sufrido la castración de su oscuro.

La fotografía es la casa oculta de lo que no queremos ver/mostrar

“La casa oculta” © J. Bengoetxea 2007