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Borges

Antiguos lenguajes: la mar

“He intentado aquí poner al descubierto, con la falta de reserva de una confesión de última hora, los términos de mi relación con el mar, que habiéndose iniciado misteriosamente, como cualquiera de las grandes pasiones que los dioses inescrutables envían a los mortales, se mantuvo irracional e invencible, sobreviviendo a la prueba de la desilusión, desafiando al desencanto que acecha diariamente a una vida agotadora; se mantuvo preñada de las delicias del amor y de la angustia del amor, afrontándolas con lúcido júbilo, sin amargura y sin quejas, desde el primer hasta el último momento…”

Joseph Conrad
‘El Espejo del Mar’

lineaviento

 

Dejo también estas otras letras de Borges:

El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza.
La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo, y la cisterna en clara aceptación.
El mar es solitario como un ciego.
El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar […]

Borges, Singladura

“Re-tratar”: …o tratar de nuevo

El mejor fotógrafo que conozco, quiso ser escritor.

Epílogo: 

Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo (o de retratarlo, pienso yo mientras le leo… ). A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincia, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara. 

(J.L.Borges, de El hacedor)

 

aintzinako

Otra vez me asomo a “Isla Negra”.

 


La ensenada Habitada del Libro de Arena

Conozco un relato en el que un vendedor de biblias le ofrece un libro infinito que él, Borges, compra por el precio de una pensión (la suya de ese mes) y una versión de la biblia escrita en caracteres góticos.

El vendedor, para describirle el poder del libro, le dice que es “infinito”, como la arena:

Lo adquirí —dijo el vendedor— en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta mas baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.
Me pidió que buscara la primera página…

Este lugar, este antiguo embarcadero, era como el Libro de Arena; era Infinito.
La fotografía, una fotografía, al igual que el Libro de Arena, es infinita: No podemos encontrar nunca la primera página ni la última, y su hojas están numeradas aleatoriamente.
Además, si señalamos una página en concreto para volver a ella después (intentamos guardar una mirada), cuando tratamos de recuperarla ya no está en el mismo lugar…o ni tan siquiera aparece.

La fotografía, una fotografía, quizá sea un Libro de Arena, …un libro infinito.