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Bilbao

¿Un hotel para Puppy…? Gran Hotel Domine

El Gran Hotel Domine estrena web, pero sobre todo está de estreno con su total renovación interior.

Un reportaje fotográfico de ¿un hotel para Puppy? …esa sensación da seguramente al turista cuando lo observa viniendo desde el puente de La Salve, o desde la Plaza de Euskadi. Invita ineludiblemente a ese juego con el teleobjetivo montado en cámara.

En el interior, un renovado estilo ¨british” de la mano de Foraster arquitectos. La suite estrella, Penthouse Suite,  lleva “foto” incluida en sus 80 metros cuadrados con un ventanal y una terraza que encuadra las crestas cegadoras del museo Guggenheim.

El lugar de reunión, de encuentro o de relajo, el Sixty One, plagado de simetrías y juegos visuales que acogen y animan al viajero a pensar su viaje, a recuperar la retina seguramente excitada por el empacho o el vértigo de un Bilbao lleno de brillos. Casi síndrome de Stendhal para los poco acostumbrados a esa cosa peculiar que engancha la mirada e invita siempre a volver.

Arquitectura para el juego

¡Volver al cole!

…pero volver para jugar con el color y con la línea. Volver para ver cómo un antiguo jardín clásico de aquellos en los que los niños no podíamos pisar la hierba, se trasforma en un mirador rodeado de color, una paleta completa de color para jugar mientras se rompen zapatillas.

Los arquitectos han querido “jugar con la idea del juego”…con el color.

Colaboramos en ello con Foraster Arquitectos.

 

“La máscara veneciana”. Guggenheim Bilbao

“La máscara veneciana” © J. Bengoetxea 2017

 

Creo que nunca, desde que acabó su construcción al menos, he paseado por la explanada frente al museo del perro florido por placer, siempre ha sido por encargo.
Pero no soy fiel a la verdad diciendo esto. En realidad, una vez tras otra acabo resolviéndome como un enajenado quijote enfrentándome a sus enormes aspas de titanio con mi jofaina en la cabeza y la negrura de mi correa al cuello. Colgajo que se tambalea, maquina debajo del pecho. Sorprendido…quizá asustado. Por supuesto deslumbrado por los lanzazos de sol que me arrojan sus volutas afiladas: sin piedad, cortando el resuello del poder de mis cristales mágicos.

Titanio contra cristal es una sangrante herida en la sensibilidad de mi corazón oscuro prendado al pecho…esa negra prótesis que me acompaña. ¡Claro que no es igual la contienda entre magnesio y cristal contra fractales de titanio y sol de tarde!

Ayer la gesta interminable me mostró por primera vez uno de sus peores “metamorfemas”, La Máscara Veneciana y su hierática sonrisa atrapada. Se “ríe de la Ría”…y se ríe de mi agotada derrota.

El triunfo de la forma, la caída de la luz al ritmo de las mareas. Esa Ría larga y sinuosa. Una fotografía, sólo una fotografía lo atrapa todo y lo regurgita en undoscientoscincuentavo de segundo y nueve palas de diafragma.

No, la fotografía no es una “suerte de pareidolia” sino la espera historizada de la “serendipia de la forma”, y este “templo de máscaras venecianas” deslumbra a cuantos engulle cercenándolos con lo primero.

¡Cenotafios fantasmales al sol!

“La Guerra de los Mundos”

“La Guerra de los Mundos” © J. Bengoetxea 2017

Era ayer, casi al atardecer. Pasear por Bilbao quizá se haya convertido en un quehacer alucinógeno que puede llegar a activar zonas de la corteza prefrontal que solo las “plantas de poder” saben alcanzar, estados alterados de conciencia seguramente…

Una gran masa de cristal en forma de monolito piramidal se cernía sobre la capital a la altura de Abandoibarra, un poco mas arriba. La estructura, plagada de lucecitas interiores y con aspecto de carecer de tripulantes, aplastaba literalmente las casas…y absorbía su luz produciendo un gran apagón en la zona. No parecía emitir rayos de calor ni gases venenosos. Concentraba en su interior toda la energía disponible a su alcance, LA HACÍA SUYA…o eso quiso pensar mi turbada conciencia. Luego me adentré en su interior por una enorme pasarela acristalada de proporciones desconocidas para mí. Había entrado ya muchas veces, pero jamás en ese estado de conciencia. Tiempo después me vi de nuevo andando debajo de las columnas del Zubiarte. Todo parecía haber vuelto a la normalidad y mi reloj se había detenido mas de dos horas quizá. No tengo conciencia ni recuerdo alguno del tiempo que estuve en su interior.

Recordé, parado en un semáforo, la historia que Orson Welles contó en la radio a los americanos el 30 de octubre de 1938 y, aún perturbado seguramente, quise pensar que aquel programa de radio continuaba emitiéndose en el mismo centro de Bilbao casi ochenta años después.

¡ Es la Guerra de los Mundos !

 

La Trama: Bilbao, palimpsesto

“La Trama: Bilbao, palimpsesto” © J. Bengoetxea 2016

Esas tablillas que sufrían escrituras sucesivas una encima de otra. Palimpsestos.
Las fotografías son una suerte de “modernos palimpsestos”…al igual que también los fotógrafos lo son.

O las ciudades…Bilbao

palimpsesto

La Trama / El Ágora

La Trama / El Ágora © J. Bengoetxea 2015

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La Trama: “tardes de partido”

La Trama: “tardes de partido” © J. Bengoetxea 2015

 
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Espumas de titanio

© J. Bengoetxea 2014

Detalle Museo Guggeheim

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