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Eurínome frente a Crono

Una oceánide, hija de Océano y Tetis y madre con Zeus de las tres Cárites. Su nombre significa ‘amplio gobierno’. Cuando Hefesto fue arrojado del Olimpo por Hera, Eurínome y Tetis le recogieron en el fondo del mar. Boecio y otros autores ofrecen otra versión según la cual fue la esposa de Ofión y reinó con él sobre los titanes antes de los tiempos de Crono. Pero cuando éste se alzó contra su padre, Eurínome fue vencida por Rea y arrojada al Tártaro o al fondo del mar. Algunos autores la hacen también madre, con Zeus del río Asopo.
(Wikipedia)



Instantánea de Hefesto recogida por Heródoto de Halicarnaso (Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς) en su Photographiae incluído en el libro VI: (Erato)

También referencias en “De cómo Ophidón nos muestra a Crono”

 

Hurrengo Geltokia, Ezkerraldea

La próxima estación, Margen Izquierda es el título de esta foto obtenida contra el titanio del museo Guggenheim de Bilbao.
Este magnífico mamut con paredes de titanio y forma de barco “encallado en la ría” nació en un momento de eclosión sin precedentes en los movimientos culturales y artísticos de la Margen Izquierda. En general de toda Euskal Herria.

Muchos pensamos que era un despropósito usar fondos de erario público en tan interesante obra, cuando todo ese hervidero local solo necesitaba un pequeño empujón financiero para enriquecer y renovar el torrente creativo del país. Eso podría ser correa de transmisión de un gran CAMBIO que entonces era tan necesario como ahora. La atención de los responsables entonces nunca llegó.

Hurrengo Geltokia, Ezkerraldea

En lugar de eso se decidió –los políticos decidieron– crear un retorcido espejo de titanio gris que mantuviera “ciego con su fastuoso reflejo” el agujero oscuro de la reconversión industrial y la misma decadencia ideológica en que se amasaba aquel cambio.

Años después, el sortilegio ha surtido efecto y el brillo cegador del titanio se ha llevado ese futuro anterior que nunca llegó, y que ahora está sumergido en el lodazal de sus cimientos.

Eso sí, algunos pensamos que es posible rescatar con magia blanca esa historia escondida que nunca fue de entre esos pliegues quebradizos, insinuantes, de las tripas del Caballo de Troya a golpe de fotos…

Este blog lleva ya en sus páginas mas de un conjuro sobre este tema.

Adagio para una Ilusión Extrema

Una Ilusión Extrema es una manera de fotografiar solo el canto de lo real; el canto de lo real es un adagio triste.
El color es, seguramente, el embrujo mas complejo del chamán. Y el mas poderoso a veces.

Retrato: sobre “chamanes” y ladrones de almas

Es mas que llamativo cómo en culturas distintas a la nuestra, desde siempre se ha asociado al hecho de “retratar” la facultad de secuestrar el alma, de robar el espíritu. No solo en una ocurre, aunque es cierto que tampoco se muestra del mismo modo en todas ellas.

Al detener el tiempo en un segmento que tiende a cero por definición –la velocidad de obturación–, la fotografía parece igualmente detener junto al rastro incuestionable del referente que “captura” (roba, secuestra), su propia esencia de ser, impidiéndole así cualquier ulterior cambio; el cambio que necesariamente nace del olvido.
La fotografía hace la función de exterminador del olvido a través de su empecinada e inmutable presencia. Así condena a sus personajes a ser rehenes de su propia historia asignándoles a un momento incuestionable, inmutable, siempre presente y, sobre todo, con un futuro que se alza a partir de esa imagen. Imposibilita otros futuros por tanto.

Galle / retrato

La fotografía en la cultura occidental nacía en un momento histórico, cultural y artístico en el que daba la falsa sensación de que podría ser una especie de espejo de lo real. Como si el sustrato científico sobre el que se alzaba el descubrimiento, garantizara su “asepsia” y su capacidad de reflejar la realidad de un modo directo e incuestionable.

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Sobre el retrato…un apunte

Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente. Así como la cámara es una sublimación del arma, fotografiar a alguien es cometer un asesinato sublimado, un asesinato blando, digno de una época triste, atemorizada.

Sontag, Susan 1980.

Este análisis de Sontag compartido por algunos otros fotógrafos y antropólogos en su esencia, es desde hace ya unos años una tesis que comparto, al menos en su trasfondo mas íntimo.

El retrato es, probablemente, el tipo de fotografía mas difícil de afrontar desde una perspectiva ética para mí, y fuente inagotable de debate.

En los tiempos que corren, al contrario de esto expuesto aquí, el retrato se usa sin “límite alguno”. Es instrumento que los fotógrafos utilizamos con tanta inconsciencia como facilidad.

Las disquisiciones sobre si la fotografía es o no una expresión portadora de narrativa en sí misma o, mas concretamente sobre la apariencia narrativa de una imagen, son, a la vez, la otra pata del banco de este controvertido tema.

Un buen punto de partida quizá podría ser el intento de desligar a la fotografía de ese lastre histórico –…accidental puramente– que la relaciona de un modo indisoluble con el referente sobre el que se alza y con el que , a menudo, se confunde. Joan Fontcuberta lleva años trabajando sobre este aspecto, demostrándolo de un modo juguetón y no exento de una ácida postura ética y artística.

Si alguien se anima a debatir sobre este aspecto, abierta está esta casa para ello.

Una fotografía: lo que acontece

Fotografiar es un acontecimiento en sí mismo, y un acontecimiento que se arroga derechos cada vez mas perentorios para interferir, invadir o ignorar lo que está sucediendo

Cita: Sontag, Susan