logo

Adagio para una Ilusión Extrema

Una Ilusión Extrema es una manera de fotografiar solo el canto de lo real; el canto de lo real es un adagio triste.
El color es, seguramente, el embrujo mas complejo del chamán. Y el mas poderoso a veces.

Retrato: sobre “chamanes” y ladrones de almas

Es mas que llamativo cómo en culturas distintas a la nuestra, desde siempre se ha asociado al hecho de “retratar” la facultad de secuestrar el alma, de robar el espíritu. No solo en una ocurre, aunque es cierto que tampoco se muestra del mismo modo en todas ellas.

Al detener el tiempo en un segmento que tiende a cero por definición –la velocidad de obturación–, la fotografía parece igualmente detener junto al rastro incuestionable del referente que “captura” (roba, secuestra), su propia esencia de ser, impidiéndole así cualquier ulterior cambio; el cambio que necesariamente nace del olvido.
La fotografía hace la función de exterminador del olvido a través de su empecinada e inmutable presencia. Así condena a sus personajes a ser rehenes de su propia historia asignándoles a un momento incuestionable, inmutable, siempre presente y, sobre todo, con un futuro que se alza a partir de esa imagen. Imposibilita otros futuros por tanto.

Galle / retrato

La fotografía en la cultura occidental nacía en un momento histórico, cultural y artístico en el que daba la falsa sensación de que podría ser una especie de espejo de lo real. Como si el sustrato científico sobre el que se alzaba el descubrimiento, garantizara su “asepsia” y su capacidad de reflejar la realidad de un modo directo e incuestionable.

Leer mas

Sobre el retrato…un apunte

Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente. Así como la cámara es una sublimación del arma, fotografiar a alguien es cometer un asesinato sublimado, un asesinato blando, digno de una época triste, atemorizada.

Sontag, Susan 1980.

Este análisis de Sontag compartido por algunos otros fotógrafos y antropólogos en su esencia, es desde hace ya unos años una tesis que comparto, al menos en su trasfondo mas íntimo.

El retrato es, probablemente, el tipo de fotografía mas difícil de afrontar desde una perspectiva ética para mí, y fuente inagotable de debate.

En los tiempos que corren, al contrario de esto expuesto aquí, el retrato se usa sin “límite alguno”. Es instrumento que los fotógrafos utilizamos con tanta inconsciencia como facilidad.

Las disquisiciones sobre si la fotografía es o no una expresión portadora de narrativa en sí misma o, mas concretamente sobre la apariencia narrativa de una imagen, son, a la vez, la otra pata del banco de este controvertido tema.

Un buen punto de partida quizá podría ser el intento de desligar a la fotografía de ese lastre histórico –…accidental puramente– que la relaciona de un modo indisoluble con el referente sobre el que se alza y con el que , a menudo, se confunde. Joan Fontcuberta lleva años trabajando sobre este aspecto, demostrándolo de un modo juguetón y no exento de una ácida postura ética y artística.

Si alguien se anima a debatir sobre este aspecto, abierta está esta casa para ello.

Una fotografía: lo que acontece

Fotografiar es un acontecimiento en sí mismo, y un acontecimiento que se arroga derechos cada vez mas perentorios para interferir, invadir o ignorar lo que está sucediendo

Cita: Sontag, Susan

Las alas del miedo

Oteiza, quizá un profeta, para muchos un conspirador. Sus devaneos sobre los “crómlech”, Quosque tandem (1963), su…

Sobre todo un gran poeta, dijo:

“Del miedo le salen al pavo real sus cien ojos”

Es, sin duda, un frase para fotógrafos.

No soy persona de rendidas admiraciones, ni de mitos, pero siempre he visto en Jorge Oteiza a un gran maestro para educar la mirada.

Quizá las fotografías, como las esculturas, no sean propiamente el espacio que llenan, sino mas bien, el VACÍO que encierran.

Nemo recala en Isla Negra

Quizá ni Neruda ni el Nemo de Verne vieron jamás la isla de Izaro, pero a veces, al fotografiar, todos los mitos parecen soplar en la fragua de Hefesto con la fuerza justa para concitarlos en ese instante etéreo, rápido; se “revelan” después como reales, ciertos.

Las fotografías son –o pueden ser– lugares para los encuentros que la historia solo desdice al ser escrita.
La magia, la poesía, la fotografía en cambio, no los desdeña.

Ref.: Amets bitxi…

Flusser y “La noche de los paraguas cerrados”

    Vilém Flusser –Praga 1920– Catedrático de Filosofía de la Comunicación en la Universidad de Sao Paulo, en su conocido ensayo “Für eine Philosophie der Fotografie” “Una Filosofía de la Fotografía” Ed. 1983, plantea perspectivas absolutamente novedosas, aún hoy, para abordar una crítica profunda del Acto Fotográfico.
Entresaco algunos párrafos de este conjunto de artículos que, a mi juicio, son claves en sus propuestas de análisis.

“La filosofía de la fotografía es necesaria para elevar la práctica fotográfica a la conciencia; y esto es importante porque dicha práctica ofrece un modelo para la libertad en el contexto postindustrial en general.”

[…]
La cuestión que la crítica de la fotografía ha de plantear a la fotografía es, por tanto, la siguiente:
¿Hasta qué punto el fotógrafo ha conseguido someter al programa de la cámara y gracias a qué método? Y, a la inversa: ¿en qué medida la cámara ha conseguido desviar la intención del fotógrafo a favor del programa de la cámara y gracias a qué método?
Por motivos que quedan aún por analizar, aún no se ha visto ninguna crítica de la fotografía con este enfoque. […]

La cámara cifra los conceptos con los que fue programada en imágenes a fin de programar a la sociedad para un comportamiento de respuesta favorable al continuo perfeccionamiento de los aparatos. […]

[…] Percibidas con esta falta de crítica, cumplen perfectamente su misión: programar el comportamiento de la sociedad mágicamente en beneficio de los aparatos.

En Flusser:
Aparato: un juguete que simula el pensamiento.
Programa: juego de combinación con elementos claros y distintos.

Lanbroaren usaina / El olor de la niebla

En euskera se diferencian unos cuantos tipos de niebla.
“Lanbroa” es la niebla que llega de la mar.

Lanbroaren usaina / El olor de la niebla que viene de la mar

La cuestión del “nombrar” en las diferentes lenguas es, además de un mapa semántico, un mapa también de los afectos que caracterizan a una etnia (Claude Lévi-Strauss).
Los inuit, por ejemplo, usan mas de cuarenta palabras para aludir a los diferentes tipos de nieve; En cambio no tienen ninguna para designar la guerra.

 

Presencia Ausencia / Arquitecturas en futuro anterior.

De una serie que va fraguándose poquito a poco, voy dejando aquí de cuando en cuando algunas muestras.