Archivo de la categoria 'Conceptos / Entorno teórico'

08MarLlegar a donde no esperabas ir: Susan Meiselas

Encuentro una recopilación de escritos variados en la nueva (renovada) página de Zonocero en referencia al libro “La educación de un fotógrafo” por Charles H. Traub, Steven Heller, y Adam B. Bell. Me quedo muy especialmente con esta cita de Susan Meiselas:

“Debemos encontrar maneras de llevar a la gente a un lugar a donde no espera ir”

Encuentro una resonancia especial —muy modestamente punzada, por supuesto— con este último trabajo, y me decido a colgarlo en el blog junto con esta historia —seguramente mas leyenda que realidad en un sentido estricto—, que recordé al ir revelando la toma en el editor: llegué por tanto “a donde no esperaba ir”

La fotografía es esta:

…y esta es la historia (insisto en su carácter decididamente “legendario”) traída de Wikipedia:

“Según ha llegado hasta nosotros a través de los escritos y la tradición oral, el relato dice así: a mediados del siglo XVII en el pueblo de Liérganes, en Cantabria había una pareja, Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. Francisco falleció y la viuda mandó a su hijo Francisco a Bilbao a aprender del oficio de carpintero.

Estando en Bilbao, Francisco se fue a nadar el día antes de San Juan, en el año 1674, con unos amigos pero llevado por la corriente, éste desapareció y no se volvió a saber mas él. Solo cinco años después, en 1679, en Cádiz, unos pescadores afirmaron ver un ser acuático pero con apariencia humana que desapareció rápidamente. Esta aparición se repitió constantemente hasta atrapar a la criatura con trozos de pan y unas redes. Una vez capturado pudieron constatar que se trataba de un hombre, con escamas y forma de pez.

Entonces fue llevado al convento de San Francisco donde fue interrogado para saber de quien se trataba y al cabo de un tiempo consiguió tartamudear una palabra: “Liérganes”. Nadie sabía que significaba, hasta que una persona de Cantabria que estaba trabajando en Cádiz, comentó que en Cantabria había un pueblo que se llamaba así. También Don Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó dicha afirmación ya que él era de allí.

A continuación, llegó la noticia a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años y desde Liérganes respondieron que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Juan Rosendo, un fraile del convento, acompañó a Francisco hasta Liérganes para comprobar si era cierto que era de allí y a la altura del Monte de la Dehesa, Francisco se adelantó y fue directamente hasta la casa de María de Casar, que rápidamente lo reconoció como su hijo.

Ya en casa de su madre, Francisco vivió tranquilo sin mostrar ningún interés por nada. Iba descalzo y a veces desnudo y no hablaba apenas. A veces estaba varios días sin comer pero no mostraba entusiasmo por nada. Después de nueve años en casa de su madre, desapareció en el mar sin volver a saberse nada sobre él”

Hay, potencialmente al menos, una narrativa en la fotografía que mama directamente del lenguaje icónico de los sueños y de la prosodia de sus colores, sus brumas y sus “olvidos”. Esta, haciéndola consciente en parte, es capaz como dice Susan Meiselas de “…encontrar maneras de llevar a la gente a un lugar a donde no espera ir”

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08FebPara “Quousque tandem…!”: Catilinarias

Oteiza, del que es necesario aprender, al que es necesario revisar a diario si se ha nacido aquí, se filtra ineludiblemente en la fotografía con uno de sus argumentos mas llenos: su concepto del vacío creativo.

Nada mas concluyente que dejarse llevar por los vacíos que describen sus esculturas concibiendo la pieza como un testigo de la ausencia que —es evidente—, es el material mas pesado, mas denso de su obra.

En Oteiza, lo que “pesa” no es la pieza, sino el volumen vacío de su encierro.

En fotografía quizá sea mas sencilla la comprensión de este afecto. En fotografía en blanco y negro, aún mas.

Son los negros los que construyen el mapa del indicio, es la ausencia de luz —el vacío— lo que sustancia la obra.

La fotografía mapea el vacío, lo coloca frente a la vista, lo descubre y lo añora.
Es entonces el propio autor el destino de una narrativa ocluida pero serena. El espectador solo contempla la luz al principio, no la ausencia. De ella se deshace incrustando sus fantasmas en el hueco de las sombras que le devuelven la mirada…y le aterrorizan.

Oteiza, en su alquimia, lucha a muerte con las sombras de sus piezas hasta hacerlas rehenes doblegados de los vacíos que encierran. Transmuta ese pesado volumen en sugerencia activa liberándolo así de sus destinos quietos.

La forma no se explica en la fina línea de un círculo, sino en el vacío que encierra.


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15DicFibonacci III: la máscara experta

La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de
líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número
infinito de volúmenes… No, decididamente no es éste, more geométrico, el mejor modo
de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato
fantástico; el mío, sin embargo, es verídico


EL LIBRO DE ARENA / Jorge Luis Borges

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01DicLey cuadrado-cúbica: la ventana

¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo.

¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas. ¿Qué epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeo-cristiana? Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana*, y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo. Tener el valor de entrar en mitad de las fiestas y poner sobre la cabeza de la relampagueante dueña de casa un hermoso sapo verde, regalo de la noche, y asistir sin horror a la venganza de los lacayos.

Julio Cortázar, Rayuela, Capítulo 147

*La ventana es, en este texto de Cortázar, una metáfora perfecta aplicada a “esa prótesis tecnológica de apropiación del mundo”: la cámara fotográfica.

cuadradocubica

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20Sep“Todo horizonte es siempre el vacío de un rostro” Edmond Jabès

A veces, los amigos traen palabras, las palabras traen fotos, las fotos traen amigos…así, en multitud de combinaciones posibles, perdemos la conciencia del origen, siempre difuso; el origen de una foto, el de una palabra.También el de un amigo.

Esta foto no se si nació por la cita que me pasó aquel amigo, o quizá fue lo que otro amigo me venía repitiendo unos años. Quizá todo conviva de algún modo en un momento y, como en la fotografía, se “revela” cuando puede revelarse y da igual ya cuándo nació.

porlanahondartza

Edmond Jabès:
Todo horizonte es siempre el vacío de un rostro”

Me envió esta cita diciéndome algo así como: … a ver si vas a estar mucho mas cerca del retrato de lo que tú te crees (refiriéndose a mis paisajes)

Se lo mandé a su vez a otro amigo  fotógrafo retratista dicíéndole: …a ver si vas a estar mas cerca del paisaje de lo que tú te crees.
Una vieja conversación pendiente sobre “no fotografiar rostros” hace ya unos años nos “enfrenta”.

Ellos —los dos—, son retratistas convencidos del poder de una fotografía y de su enraizamiento en el rostro humano.

Yo no sé  si esta foto es un retrato o un paisaje; el paisaje de un rostro ausente en su horizonte…en cualquier caso es un encuentro entre amigos y un horizonte: una fotografía

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Cuatro fotografías

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Citas

• Es mas fácil hablar de “secreto de las imágenes” que saber en cada momento de qué tipo de “secreto” se trata. • “La cámara negra” es la prótesis tecnológica que el ser humano ha sabido adaptar mas eficazmente a sus necesidades psíquicas de asimilación del mundo. Serge Tisseron