Una de las cosas que mas me apasiona en fotografía, es cómo el tiempo se comporta de un modo mágico siempre.
Una vez hice una serie de fotos en muy poquito tiempo de un personaje ciego; ciego como lo estamos nosotros mismos durante la obturación. Luego las colgué en una secuencia que alteraba el orden de los datos exif. Lo que aparecía era una historia distinta construida sobre “un mismo referente aparente”.
Los fotógrafos, como las fraguas del Olimpo, como el mismo Hefesto (Vulcano) , doblan el tiempo a su antojo. Lo forjan en un atanor cuyo principio, curiosamente, es permanecer casi siempre a oscuras….
Cuando la obturación es larga, la ceguera pasa de ser una entelequia casual, a una ceguera palpable, real, negra.
Solo la ilusión, la esperanza del fotógrafo, “permanece” durante ese “vacío preñado de luz atrapada”.
Pero esto solo se puede ilustrar meridianamente, incluyendo en la foto a un viajero temporal que traiga pruebas de haber habitado ese pliegue entre vórtices: Un argonauta de la luz.





Un argonauta de la luz, un alquimista del tiempo, el hacedor de universos venido de la Tierra Negra, capaz de pintar mundos a partir de la nada. Yo también estuve en la Atlántida, y he vuelto.
Excelente fotografía y no menos excelente descripción literaria. Por poner un pero, en mi modesta opinión me falta un poco más de cielo para equilibrar la imagen. La figura en la playa perfecta. Los colores espectaculares.
Un saludo.
Luis Miguel
Los tiempos largos de obturación son una pasión en mi caso. Tu fotografía es sublime, sencillamente genial.
Un abrazo
Luis, un saludo y gracias por pasar por aquí.
Tus paisajes siempre rezuman sensibilidad y buen hacer. Mi visita por tus “Atlántidas” es periódica.
Un abrazo.
Emilio, que sorpresa, hace tiempo que no te veía por esta casa.
Sí, se que los tiempos dilatados, forjados despacito, te encantan.
Los has trabajado siempre de un modo treméndamente sincero y abierto…recuerdo aún tus primeras tomas (creo) en algunos rincones de tu isla.
Un abrazo
Siento especial atracción, vuelvo a ella como al canto de la sirena… Su melodía me es familiar, pero me llaga rejuvenecida…
Me transporta a los paisajes románticos de Friedrich.