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Collotipias desde Porto Nascosto

“Collotipias desde Porto Nascosto” © J. Bengoetxea 2010/18

Para un zapatero con establecimiento en Venecia, era relativamente sencillo en la época hacerse con los componentes para elaborar collotipias en la trastienda de su taller. Esas que, después, enviaría a Ahab, y que fueron recientemente descubiertas en un pequeño puerto al abrigo de los temporales del noroeste. Una entrada estrecha que solamente permitía el paso a las naves en bajamar.
Como un estenopo de mar solamente practicable para cíclopes…marinos tuertos y cojos, mancos o mudos: esas “raleas” que huían de los puertos mas frecuentados de la época.
Una bahía estrecha enmarcada por rocas y bajíos. Un MARCO relleno de agua de mar. El mismo agua que fijaba las imágenes del zapatero sobre el grueso papel. ¡Gelatinas de espuma!

Collotipia“Sobre una matriz constituida por una placa de vidrio, se extendía una capa de emulsión fotosensible constituida por gelatina bicromatada, que se sometía a cocción, y después era impresionada mediante contacto con el negativo fotográfico. La gelatina se hacía más insoluble en las zonas transparentes del mismo. De este modo la tinta se absorbía con mayor facilidad en esas zonas transparentes.2

Este procedimiento permitía tirar un número limitado de 500 copias; pues se deterioraba la gelatina durante el proceso de impresión, y se perdía nitidez.

Este sistema se empleó mucho en la impresión de postales.

Wikipedia

Skaramujosbey

“Skaramujosbey” © J. Bengoetxea 2018

Ni un solo fondeadero en mil millas a la redonda. Sin viento alguno, ni cerca ni lejos de nada.
Mi barco rasgaba las calmas de agosto con un chirriar contenido, como gimiendo por la estrechez del propio mar. Debíamos alcanzar Skaramujosbey al atardecer. Llegamos con la bajamar.

Ahab, entregado a narrar su propia historia en la bitácora del Pequod, quiso ver también una historia en aquellos curiosos envíos desde Venecia.

Sabido es que, una fotografía (una “collotipia” en el italiano de la época…), jamás cuenta nada, es una imagen generalmente producto de la casualidad, el infortunio o, en el mejor de los casos, de la propia incertidumbre que el aparato fotográfico crea. Un espejismo poblado de siluetas, de sombras que se dejan ver durante las bajamares de la mirada…ese tiempo oculto que transcurre a nuestras espaldas siempre, ese viento de sombras que empuja en nuestras velas.

El capitán derrama tinta fuera de la mesa y elige mirar la luz que traga su escotilla.

(De “Collotipias de un zapatero veneciano”) Antes, postales.
Bitáforas*

Roca negra

“Roca negra” © J. Bengoetxea 2012

No sé dónde leí que “la imagen retiene el alma, pero pierde el cuerpo”…y tampoco sé si es cierto.

Paisaje sencillo: postales para el capitán Ahab

“Paisaje sencillo: postales para el capitán Ahab” © J. Bengoetxea

“La locura humana es frecuentemente la cosa más astuta y felina que haya. Cuando usted cree que se ha ido, no ha hecho más que transformarse en una forma áun más sutil.” MobyDick​ / Herman Melville 1851

mar antiguo sin gobierno

“mar antiguo sin gobierno” © J. Bengoetxea 2015

[…]

Ojalá merezcamos no tener gobierno, en ningún país del mundo. Acaso un mínimo de gobierno… (Jorge Luis Borges)

Pizarra de otoño marino

“Pizarra de otoño marino” © J. Bengoetxea 2015

Imago. Bahía Nemo

“Imago. Bahía Nemo” © J. Bengoetxea 2017

…agosto. Verano de 2017. Por dos veces en poco menos de media hora vimos cómo emergía su torreta inconfundible en la bahía. Llovía fuerte y un cormorán pescaba incansable muy cerca de la orilla. Un cormorán de alas negras.

Capricho azul: puertoescondido

“Capricho azul: puertoescondido” © J. Bengoetxea 2015

arco—íris de Espuma: el pez—almizcle

“arco—íris de Espuma: el pez—almizcle”  © J. Bengoetxea 2012

Bajamar en la ensenada de los peces—pájaro

Bajamar en la ensenada de los peces—pájaro” © J. Bengoetxea 2012

Existe una suerte de alquimia en fotografía que hace que la forma, a veces, sorprendentemente, se presente arrebatada de lo casual relatando por sí misma una “microhistoria”. Esto siempre suscita la sospecha sobre la construcción de la mirada.

Parece errático y poco razonable intuir que la mirada (fotográfica) no es tanto una actitud consciente, como la consecuencia de un proceso que nunca es voluntario cuando “pincha”, cuando “punza” (Barthes), sino que ocurre un momento antes de sernos “revelado”. Sin duda, un secreto que nos elige de algún modo, y del que nunca somos actores, sino espectadores casuales.

Los fotógrafos son oficiantes, no creadores. Los secretos —tan escasos siempre— les traspasan, no les pertenecen.