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luz

Skaramujosbey

“Skaramujosbey” © J. Bengoetxea 2018

Ni un solo fondeadero en mil millas a la redonda. Sin viento alguno, ni cerca ni lejos de nada.
Mi barco rasgaba las calmas de agosto con un chirriar contenido, como gimiendo por la estrechez del propio mar. Debíamos alcanzar Skaramujosbey al atardecer. Llegamos con la bajamar.

Ahab, entregado a narrar su propia historia en la bitácora del Pequod, quiso ver también una historia en aquellos curiosos envíos desde Venecia.

Sabido es que, una fotografía (una “collotipia” en el italiano de la época…), jamás cuenta nada, es una imagen generalmente producto de la casualidad, el infortunio o, en el mejor de los casos, de la propia incertidumbre que el aparato fotográfico crea. Un espejismo poblado de siluetas, de sombras que se dejan ver durante las bajamares de la mirada…ese tiempo oculto que transcurre a nuestras espaldas siempre, ese viento de sombras que empuja en nuestras velas.

El capitán derrama tinta fuera de la mesa y elige mirar la luz que traga su escotilla.

(De “Collotipias de un zapatero veneciano”) Antes, postales.
Bitáforas*

Sobre espejos vacíos

“Sobre espejos vacíos” © J. Bengoetxea 2018

Quizá sea solamente un rumor infundado pero, hace ya tiempo, oí que los espejos reflejan la realidad porque están vacíos por dentro…
¿Y cuando una fotografía lo hace? Lo bueno de una cámara fotográfica es que está vacía por dentro —…yo lo he visto—, y basta con dejar de empeñarse en lo contrario mientras se trabaja con ella entre las manos.

 

El juego de la pelota: Kardeo

“El juego de la pelota: Kardeo” © J. Bengoetxea 2018

El mirador…el que mira

“El mirador…el que mira” © J. Bengoetxea 2018

Luz líquida. Alarabi

“Luz líquida. Alarabi” © J. Bengoetxea 2007

Alarabi —también conocido como Tartalo— nunca había visto la mar.

Lanzaba piedras enormes a los montes próximos y esperaba, siempre atento, el eco del golpe. Un día, lanzó una roca tan lejos, que la perdió de vista. Tras un tiempo mayor que el usual, le llegó un extraño eco. Quedó perplejo y quiso saber dónde había caído. Aquel día descubrió tras el último monte una extraña llanura de hierva líquida de color azul. Pensó que era una alucinación, quizá un error de su vista: tenía un único ojo y, de cuando en cuando, sospechaba que él no veía los que veían los demás…Quedó fascinado.

Meses después se pudo leer esto en el interior de una de las cuevas de Muski:

"lo que veo sólo es el eco de un gran chorro de luz que se estrelló en el agua de un mar que se agita dentro mi propio ojo. Mi condena es el regalo de un paisaje único, ese que mi único ojo me enseña en ausencia de otro ojo que lo desmienta…"

Continuaba con frases incomprensibles y garabatos confusos.

 

Nota: la fotografía adjunta es una reproducción digital extraída de un cuaderno de anotaciones recuperado de una cueva de Muski en 2007

La Trama: camino, espejo

“La Trama: camino, espejo” © J. Bengoetxea 2016

Fotografía en la isla de los lotófagos. Yerba!!

espejocamino

Luz líquida / Las montañas de la luna

Luz líquida / Las montañas de la luna © J. Bengoetxea 2016

(Historias de verano)

motañasdelaluna

 

 

 

Cuando el espacio “desaparece”

Fotografiar no es mostrar lo que se ve, sino hacerlo desaparecer para que, así, pueda existir siempre. Es bajo esa idea invisible como encaro mis trabajos de arquitectura e interiorismo.

Quizá la primera fotografía de este reportaje reciente lo pone de manifiesto de una extraña forma…Los arquitectos tuvieron un reto parecido que consistía en construir un espacio habitable que debía desplegarse entre dos líneas que se tocan —el cielo y el terreno— escondiendo el espacio, sin perturbar la magia de la línea. Para ello optaron por hacer desaparecer de algún modo la construcción, la casa. En cambio, justo en ese roce entre aire y tierra, lograron la permanencia efímera de un espacio imaginado.

Crear fotografías está lejos, muy lejos de la realidad. Es mas, fotografiar es hacer desaparecer la realidad. Y es de este modo como conseguimos su permanencia.

El objeto debe desaparecer para perdurar. El sujeto (el fotógrafo en este caso) debe atreverse a olvidar lo que ve…

Tanto la fotografía como la arquitectura enfrentan esta misma cuestión: cómo lograr la permanencia sólida de una ilusión, cómo conseguir hacer “habitable” lo que, de hecho, si alguna vez existió, fue extinguido en favor de su máxima permanencia.

¿Cómo hacer habitable una ilusión…?

Foraster Arquitectos

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Mar tendida

“Mar tendida” © J. Bengoetxea 2015

La mar se acuesta sobre sí misma y sus olas son como los recuerdos: cada día mas anchos, cada día mas bajos.
Olas que provienen de vientos que hace ya mucho tiempo dejaron de soplar. Mar tendida…

puertoescondido

La Trama: espejismo en un tiempo falso

“La Trama: espejismo en un tiempo falso” © J. Bengoetxea 2015

La fotografía es un espejo; la fotografía es una bella huída desde el miedo al espejo.

El espejo nos devuelve la soledad de la suspensión de la narrativa, de la trama. El espejo se abre hacia el vértigo de la comprensión de la forma.

La fotografía es una invitación al olvido de la historia secuestrada ya por la forma: …y nada ocurrió porque fue suplantado por la soledad de un mirón que pensó que aquello no estaba ocurriendo, sino que era tan solo el recuerdo de lo que había ocurrido ya, antes, en un tiempo falso.

ispilua