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Skaramujosbey

“Skaramujosbey” © J. Bengoetxea 2018

Ni un solo fondeadero en mil millas a la redonda. Sin viento alguno, ni cerca ni lejos de nada.
Mi barco rasgaba las calmas de agosto con un chirriar contenido, como gimiendo por la estrechez del propio mar. Debíamos alcanzar Skaramujosbey al atardecer. Llegamos con la bajamar.

Ahab, entregado a narrar su propia historia en la bitácora del Pequod, quiso ver también una historia en aquellos curiosos envíos desde Venecia.

Sabido es que, una fotografía (una “collotipia” en el italiano de la época…), jamás cuenta nada, es una imagen generalmente producto de la casualidad, el infortunio o, en el mejor de los casos, de la propia incertidumbre que el aparato fotográfico crea. Un espejismo poblado de siluetas, de sombras que se dejan ver durante las bajamares de la mirada…ese tiempo oculto que transcurre a nuestras espaldas siempre, ese viento de sombras que empuja en nuestras velas.

El capitán derrama tinta fuera de la mesa y elige mirar la luz que traga su escotilla.

(De “Collotipias de un zapatero veneciano”) Antes, postales.
Bitáforas*

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