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Las agujas del reloj

El tiempo parece materia indiscutible sobre la que se construyen las fotos…junto con la luz.
¡En mi opinión no es así!

Los datos EXIF que aparecen en nuestras cámaras actuales son toda una falacia, solo una invitación a dedicarse a la fotografía forense quizá.

El tiempo en fotografía es como el barro en escultura: Algo que se pliega sobre sí mismo para dar paso a la forma y a la luz.

Una fotografía nunca alberga tiempos narrativos lineales; eso es materia de los textos que se escriben en una línea que avanza de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo…según la cultura. Por eso no debemos ver nunca las fotografías como si de textos se tratara.En las fotografías el tiempo está del lado del espectador y no del lado de la foto, porque las fotos se adueñan de esos vórtices ocluidos en los que la narrativa torna irreparablemente en múltiple, dispersa pero, a la vez, Veraz. Por eso, los relojes de las fotografías, marcan siempre muchas horas a la vez
  1. javier izquierdo

    Aupa Joseba, saludos desde un poco hacia el suroeste del tiempo de los cinco molinos.

    Hace un buen tiempo, en una bienal fotográfica en Vigo tuve ocasión de ver una exposición de estímulo digamos forense. Fotos antiguas de principios del XX que tenían como común el que los retratados eran ya fallecidos, fallecidos otra vez de forma simbólica al través de la cámara. desde abuelos a bebes: los ya muertos de facto eran retratados como si no lo estuvieran adoptando puestas en escena diversas y algunas realmente estremecedoras sobre todo al saber del hecho.  como una revisión del tiempo memoria en un espacio fotográfico donde ya no es posible retratar vivo al finado.

    Me viene esto al teclado viendo la foto que has subido. Presupongo que está hecha la semana pasada cuando la niebla bajó hasta el agua mientras iba despareciendo en altura. Si es así estuvimos disparando en el mismo tiempo en diferentes espacios apuntando al noroeste. Me has hecho reflexionar como siempre que te leo y veo. Esta vez me lleva a otra reflexión fotográfico temporal de Daido Moriyama al que paso a citar:

    "la fotografía es una acción de fijar el tiempo, y no es la de expresar el mundo. La cámara es una herramienta inadecuada para extraer la visión del mundo o la de la belleza. Si un fotógrafo intenta incorporarse felizmente al mundo al mundo usando la perspectiva tradicional con la cámara, terminará cayendo en el agujero de la idea que ha excavado por si mismo. La fotografía es un medio que sólo existe fijando momentáneamente el descubrimiento y la cognición que se encuentran en el imparable mundo exterior."

    Derivo en el planteamiento de que los relojes de las fotografías resuelven siempre la misma hora en un infinito de expectación, mientras les somos espectadores. Acumulando tiempo en la memoria a la par que se nos va escapando.

    Salud y saludos.

  2. Joseba

    Epe, Javier! Un placer tenerte en esta, tu casa.

    Coño pues tienes razón: fotografiamos entonces las mismas nieblas…nos apropiamos del mismo tiempo, aunque seguro que por ese juego fotográfico del "futuro anterior" (tiempo verbal de la fotografía según algunos), "revelamos" distintas cosas aún siendo el referente, el tiempo histórico y el "aparato" similares.
    Esa es la gozada ¿no?.

    Ya noto que andas cerca, al suroeste como tú dices, aunque no recuerdo conocerte fuera de la red (??).

    Esta muestra que citas me tintinea también en la memoria. No se si de alguna exposición o de la red. Quizá de manos de Joan Fontcuberta en algún seminario. No recuerdo.

    Pero es un ejemplo escalofriante que cuestiona tiempo y fotografía desde otro ángulo muy interesante también.

    La cosa es que yo hago hincapié en el carácter hipertextual de la imagen y en cómo, antropológicamente la fotografía actúa (o puede actuar) como liberadora de ese simbolismo mágico que tanto nos caracteriza como especie, y que la aparición de los textos (escritos) secuestró de algún modo.
    En ese plano, el tiempo pasa a ser algo "no lineal": lo acontecido puede ser simbólicamente objeto de redención; se le asigna simbólicamente así un nuevo futuro posible en la actualización del pasado a través del "revelado de la imagen latente fijada en un estrecho pasillo de tiempo: el de la toma".

    Así interpreto yo el simbolismo del trabajo que citas:
    Algo a medio camino entre la introyección, la redención y el "conjuro mágico".

    Bueno seguramente mis atropelladas lecturas en este caso de Serge Tisseron, Vilém Flüsser y  Chevrier me llevan por esos derroteros, pero a buen seguro será solo una intuición en la que me dejo llevar por el encanto poético que las imágenes tienen a veces para mí.

    Un abrazo, Javier (menuda chapaza…!)

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